Índice de títulos
 

Revista de Literatura

Monográficos de interés
 

 

 

 

Cine y Literatura Infantil y Juvenil

Momo y sus versiones para el cine

Imprimir

Cuento de origen sueco, Momo es una novela escrita por Michael Ende, publicada en 1973 y premiada en 1974 con el "Premio de Literatura Adolescente de Alemania". La crítica social que contenía la historia dificultó su publicación, ya que en ella se expone el actual sistema de vida que domina en la sociedad contemporánea, en la cual el egoísmo y la ambición personal de los seres humanos se vuelve contra sí mismos.

Aunque generalmente se conoce este libro como Momo, su nombre completo es bastante más largo: “Momo, o la extraña historia de los ladrones del tiempo y la niña que devolvió el tiempo a los hombres”. El personaje Momo, ya es una heroína a la altura de la Alicia de Carroll, pongamos por caso.

Esta obra es una de las piezas clave del escritor alemán Michael Ende (1929-1995), un gran maestro de la literatura fantástica del siglo XX que, merecidamente, ocupará un puesto importante en la historia de la literatura universal, junto a nombres como Tolkien, Borges, o Novalis, a los que él mismo consideraba como sus maestros.

La historia puede considerarse un cuento de hadas aunque éstas tengan forma de tortuga y se llame Casiopea. En ella nos encontramos con Momo, una niña huérfana que aparece por casualidad un día entre una comunidad de gente con pocos medios económicos y se instala a vivir en las ruinas de un viejo anfiteatro que está  en el extremo sur de una gran ciudad. Pronto se gana el cariño de todos los que la rodean por su sencillez y amabilidad  y llegan a considerarla como una solución providencial a sus problemas. Esta niña tiene un don que la hace realmente especial, mágica, distinta… mejor: sabe escuchar.

Con el paso del tiempo, la pequeña Momo fue haciendo amigos. Cada vez que uno de éstos tenía un problema no dudaba en acudir a Momo para contárselo y es aquí donde salía a relucir el don de esta niña: sólo escuchando, sin decir ni una sola palabra, era capaz de hacer que sus amigos se diesen cuenta de la solución de sus problemas.

Así que Momo, que no se diría que tenía las cosas materiales que todo niño desearía, era feliz. Era feliz porque tenía amigos y no estaba sola; junto a ella siempre se encontraban Beppo, el barrendero, y Gigi (Giolano), un cuentacuentos.. .

Pero un día aparecen en la ciudad los hombres grises, acompañados de “sus carteras grises, sus bombines grises y sus pequeños cigarros grises”. Y es justo en este momento cuando las cosas empiezan a torcerse. Estos hombres pertenecen a la Caja de Ahorros del Tiempo y van por la ciudad diciéndoles a sus habitantes que lo más importante que tiene cada persona es su propio tiempo y que deben aprovecharlo al máximo. Además, van convenciendo a todo el mundo de que el tiempo que les sobre, aquel que no utilizan en nada productivo, deben meterlo en la Caja de Ahorros del Tiempo para que les produzcan intereses y puedan disfrutar en el futuro de más tiempo. Los Hombres grises lo que quieren es robar lo más preciado de que disponen las personas: su tiempo.

Los hombres grises roban el tiempo de una forme muy peculiar: convencen a las personas de que tienen que ahorrar tiempo para el futuro. Supuestamente el tiempo se ahorra dejando de hacer cosas que los hombres grises creen innecesarias como dedicar mucho tiempo a hacer feliz a los demás o simplemente a ser feliz. Los hombres grises se alimentan de todo ese tiempo muerto, y no ahorrado, como se piensa la gente.

El hecho de que los hombres grises vayan consiguiendo adeptos implica que Momo esté cada vez más sola, ya que sus amigos no tienen tiempo para ir a visitarla. Momo se da cuenta de lo que está sucediendo e intentará salvar a sus amigos con la ayuda de la tortuga Casiopea y el Doctor Hora.

Casiopea es una tortuga que tiene la facultad de saber siempre con media hora de antelación que es lo que ocurrirá con exactitud. Gracias a Casiopea, Momo llega al lugar de donde viene el tiempo: la casa de Ninguna Parte. Ahí es donde vive el Maestro Hora. El Maestro Hora es el encargado de distribuir el tiempo a cada persona, pero luego cada persona puede hacer lo que quiera con su tiempo. La mayoría de la gente lo que hace con su tiempo es perderlo pensando que lo está ahorrando. Ese tiempo perdido  luego irá destinado a los hombres grises. Y eso no lo puede impedir el Maestro Hora. Momo y el Maestro Hora maquinan un plan contra los hombres grises. La única solución que encuentran es que el Maestro Hora se duerma, así no podrá proporcionar más tiempo a la gente y a raíz de eso se parará el tiempo para todo el mundo menos para Momo - a la que el Maestro Hora le ha dado una flor horaria con exactamente una hora de tiempo -una flor horaria es el tiempo que cada persona lleva en su corazón (la vida de cada persona (que se proporciona su propio tiempo).

La niña tendrá que enfrentarse a los hombres grises con ayuda de Casiopea, que se proporciona su propio tiempo, y la flor horaria (con lo que puede mover todo lo que esté paralizado e inmóvil en el tiempo). Momo tiene una ventaja frente a los hombres grises: que puede mover las cosas en esa hora de margen. Los hombres grises no pueden mover nada, excepto a sí mismos. Momo consigue cerrar el paso al almacén donde se guardaba el tiempo robado, por lo que los hombres grises mueren y se descomponen.

Momo consigue que todo el mundo vuelva a tener tiempo y para celebrarlo organizan una gran fiesta que duró hasta que el cielo estuvo cubierto de estrellas. Aunque Ende se declara sin ninguna intención didáctica, la verdad es que en esta obra son muchos los mensajes que se nos trasmiten a través de la pequeña Momo y que tienen mucho que ver con la sociedad en la que nos ha tocado vivir. Así nos damos cuenta de lo importante que es saber escuchar porque lo que realmente  hacemos es oír, sin prestar atención a lo que nos dicen.

Por su parte los hombres grises representan a muchas de las personas de nuestra sociedad, personas completamente materialistas que únicamente saben valorar aquello que se puede tocar o aquello que produce un beneficio; sin ser capaces de sacar provecho del tiempo compartiéndolo con los demás. Nos encerramos en nuestro mundo, pensamos sólo en nosotros y no somos capaces de sacar provecho al tiempo. Y éste es uno de los mensajes de Momo que nos viene a decir que “regalemos” nuestro tiempo, aunque sólo sea una parte de él, a nuestros seres queridos, amigos, familia, pareja…, porque lo importante en la vida es hacer feliz a los demás, ser feliz y disfrutar, sin estar constantemente pensando en si se está o no perdiendo tiempo, puesto que cada persona tiene su tiempo y cuando realmente lo pierde es cuando no lo disfruta.

Así pues, Momo será la heroína que nunca tiene prisa y que lucha por salvar a sus amigos de la prisa, del afán de hacerlo todo sin pararse a descansar a reflexionar, sólo pensando en la actividad que no permite las relaciones humanas ni pensar en el otro. Es también la niña que junto a su amigo Beppo el barrendero nos enseña la importancia de la amistad y de valorar ese don extraordinario que se nos ha dado: el tiempo Momo fue llevada al cine en 1985, dirigida por Johannes Schaaf —quien también escribió el guión junto a Rosemarie Fendel— y rodada en los estudios Cinecittá, de Roma. El elenco estaba integrado por los actores Bruno Stori, Leopoldo Trieste, Armin Müller-Stah, Mario Adorf y la debutante Radost Bokel en el papel protagónico de la pequeña Momo. La película contaba también con dos participaciones especiales: el famoso director y actor John Huston, en el papel del Maestro Hora, y el mismo Michael Ende. La versión cinematográfica de Momo de alguna manera ya se encontraba presente en la gestación de la novela. Así lo explica Ende: "La ZDF me había pedido que adaptara un libro infantil para la televisión. Pero yo preferí escribir una historia propia. De modo que me senté y escribí una historia para el cine de una hora de duración sobre Momo y los Hombres Grises, que roban el tiempo a las personas. La película nunca se rodó, pero la historia se me quedó metida en la cabeza. Al cabo de un tiempo mi mujer me la recordó y así surgió el libro en mi casa de Italia”.

Siete años tardó el autor en escribir y pulir la novela. Además de esta versión existe otra dirigida por Enzo d'Alò realizada en dibujos animados y que presenta muchas las diferencias con la novela original, no tanto por el argumento sino por la simplificación de los personajes que se presentan bajo estereotipos que  convierten el filme en algo bastante simple y excesivamente infantil, cuando, en realidad, esta obra de M. Ende tiene bastantes elementos temáticos propios del mundo adulto.

De las dos películas ésta de animación será del agrado de los muy pequeños, mientras que la del director Johannes Schaaf respeta bastante el original y nos adentra más en la obra de Ende.

Subir

Centro de Comunicación y Pedagogía