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Cine y Literatura Infantil y Juvenil

Del mito de La bella y la bestia al King Kong del 2005

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La historia de King Kong, el inmenso gorila enamorado de una hermosa joven, fue escrita, para el cine, por Edgar Wallace (1875-1932), uno de los escritores más populares de la Inglaterra de aquel tiempo. Y que, hasta el momento, tiene el récord de ser el autor con mayor número de obras adaptadas al cine, sobre todo del cine inglés y alemán, superando incluso a Stephen King.

Wallace escribió más de cien novelas, además de obras de teatro y unos cincuenta relatos cortos, sin contar los guiones que hizo para el cine.

Wallace le interesaban mucho las narraciones inquietantes, los llamados ““thriller”, y daba preferencia en sus obras a la tensión dramática y a la unidad narrativa y, por ese motivo, se le suele conocer más como escritor de novelas de crímenes que de detectives, cosa que Wallace no estaba de acuerdo, ya que él iba deshaciendo en la acción los elementos del enigma consiguiendo que el lector mantuviese el interés por la intriga y no perder la curiosidad por conocer qué iba a pasar.

Conocedor de obras como Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift o El mundo perdido de Arthur Conan Doyle, Wallace, se propuso crear, siguiendo en parte una moda de los años 30, algo que tuviera que ver con los mundos perdidos. Así partiendo del mito de La Bella y la Bestia que, el siglo XVIII, dos escritoras francesas, Gabrielle di Villenueve y Jeanne-Marie Le Prince de Beaumont, escriben por separado, Wallace decide crear a King Kong.

Tal vez lo que no sabía Wallace es que esta historia es tan antigua que, en realidad es una fábula ancestral, con raíces en leyendas de Grecia, Francia, India, Africa e Italia y si bien en algunos manuales vemos que remonta su origen hasta la mitología griega, la historia de una bestia enamorada de una bella muchacha no encuentra su definitiva configuración hasta fecha relativamente reciente con las obras de las dos francesas de las que ya hemos nombrado. Hay también una primera versión muy poco conocida del italiano Giovanni Straparalo, que escribió sobre el tema allá por el 1550.

Sea como sea, Wallace creó para el cine, al gorila King Kong, en un guión cinematográfico y que sería una de las películas considerada como uno de los clásicos del cine y obra maestra de los años 30. Wallace murió en Hollywood a donde se había desplazado a vivir para escribir el guión de lo que iba a ser la película.

Estrenada en 1933 los realizadores del filme fueron Merian C. Cooper y el codirector Ernest B. Schoedsack, quienes por primera vez le mostraron al mundo la imagen del gigantesco gorila sobre el edificio del Empire State, protegiendo a su compañera humana de la embestida de atacantes, también humanos.

De King Kong se han hecho varias versiones, no todas de calidad, sobre todo los remakes que se hicieron en los años 70. Sin embargo la gran producción llegó en 2005 cuando el director Peter Jackson, director de la trilogía de El señor de los Anillos, decide hacer un remake de la obra de 1933 y con menos elementos fantásticos y teniendo a su alcance lo último en tecnología, Jackson consigue una gran película, siempre respetando el guión original de Wallace contando la siguiente historia: un director de cine se embarca con todo su equipo hasta una isla, para terminar un filme que está seguro será todo un éxito. Al llegar, descubren a un gorila gigante que habita en una frondosa selva, donde criaturas prehistóricas han vivido protegidas y ocultas durante millones de años. El cineasta inmediatamente ve la fama que puede reportarle la captura del gorila y su posterior exhibición en Nueva York.

Sólo Jackson se ha permitido un cambio en el final de la película, es el momento en el que King Kong, último miembro de una raza extinguida, contempla en silencio, la caída de la tarde lo que nos deja en el corazón la inquietud actual por la supervivencia de las especies y de la naturaleza.

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