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Cine y Literatura Infantil y Juvenil

Del Pinocho de Collodi al Pinocho 3000

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Este mes comentamos Pinocho, uno de los libros para niños más conocidos en todo el mundo. Creado por Carlo Collodi han sido muchas las adaptaciones, tanto en libro como en la gran pantalla, que han dado a conocer las aventuras de este niño de madera.

Que Pinocho es un clásico de la literatura infantil es algo que en la actualidad ya no tiene ninguna duda. Es, y ha sido, el protagonista de cuentos infantiles preferido por niños y grandes de todos los tiempos, desde 1881, cuando apareció publicado por primera vez. Más de cien años han permitido que diversas generaciones lo hayan leído y son más que suficientes para considerarlo inmortal, pero todo esto no es prácticamente nada al lado de la cantidad de ejemplares impresos. ¿Se podrá saber cuántas reediciones de Pinocho se han hecho?   ¿Cuántas editoriales habrán publicado Pinocho? Y ya pongámonos al día y a todas las versiones literarias unamos las producciones cinematográficas, los juegos de ordenador y lo más moderno, los DVD, habiendo pasado antes por el vídeo. Hagamos un breve paseo por su historia.

Nace Pinocho: el muñeco de madera más famoso del mundo

Pinocho es uno de los libros para niños más conocido en todo el mundo. Y es que, además, los estudios Disney al hacer diversas películas sobre este muñeco, son los que lo hicieron popular en todo el mundo. Pero aunque pueda parecerlo, no se trata de una creación de la factoría. Lo cierto es que es más antiguo de lo que creemos. Fue el periodista italiano Carlo Collodi, quien dio vida a este personaje. Desde entonces, es costumbre decirles a los niños que si mienten les crecerá la nariz como a Pinocho.

El día 7 de julio 1881 empezó a publicarse, en episodios, la Storia di un burattino (Historia de un títere) de Carlo Collodi, en el periódico “Il giornale per i bambini”, uno de los primeros periódicos infantiles de Italia. La narración se interrumpió unos meses más tarde, en el capítulo XVI, dejando a Pinocho ahorcado al Roble Grande, quizá moribundo. Los lectores pidieron que las aventuras continuaran, así que nuevos episodios aparecieron a partir del 16 de febrero 1882, con el título (que conservaron hasta el final) Le avventure di Pinocchio (Las aventuras de Pinocho). En enero de 1883 se concluyeron los episodios e inmediadamente después Las aventuras de Pinocho aparecieron en forma de libro ilustrado (febrero 1883); en 1890, el año de la muerte de Carlo Collodi, ya se habían publicado cinco ediciones. Desde aquel momento la difusión de Pinocho en los que entonces eran los principales mercados del libro infantil, y más tarde en todo el mundo, ha sido continua y sin interrupción.

Así se estrenaba un nuevo tipo de libro para niños (nuevo tanto por el estilo como por la actitud que le son propios), Pinocho fue adoptado por un pionero del cine, el conde italiano Giulio Cesare Antamoro, que en 1911 representó sus aventuras, con interesantes adaptaciones, en un filme mudo, coloreado a mano, con la duración (extraordinaria para aquellos tiempos) de 30 minutos y protagonizado por el entonces famoso actor de variedades Polydor. Recientemente el film ha sido restaurado gracias a nuevos hallazgos de película, regresando casi a su forma original. En 1932 el japonés Naburo Ofuji produjo usando una técnica experimental, un film de muñecos animados basado en la historia de Pinocho.

Características de la obra

En el cuento, un anciano llamado Gepetto crea el muñeco con una misteriosa pieza de madera. Pinocho, que hace travesuras y cuya nariz crece cada vez que dice una mentira, cobra vida, pero sufre para convertirse en un niño de carne y hueso. Aquí, lo fantástico se une a la realidad; a lo claramente maravilloso se une una línea didáctica que valora el bien con gestos contundentes y claros. Es la primera vez que un muñeco es el protagonista. Entre las aventuras que llevan a Pinocho a descubrir la honestidad y la valentía destacan su encuentro con un grillo que habla, con un hada, un titiritero malvado y un pez gigantesco.
  
Un estudio en profundidad de la obra nos hace ver que ésta reúne la fascinación de los cuentos de hadas y del relato de aventuras, a la vez que mantiene el equilibrio entre la fantasía y la realidad. No obstante, Collodi, en su obra vemos que recurre a subgéneros literarios de los que toma:

De la fábula: los animales humanizados.
De los cuentos de hadas: la fantasía.
Del teatro: la vivacidad del diálogo.
Del relato de aventuras: la tensión y lo imprescindible de cada episodio.
De la literatura infantil: el ambiente y el paisaje.

El estilo empleado expresamente lo acerca a la infancia, con un lenguaje divertido y con una dinámica en la acción y una moral práctica. Encontramos aspectos pedagógicos ya que a lo largo de la narración se va produciendo una maduración del protagonista. Hay que conquistar la libertad a base de superación y de asumir la realidad y todo ello lo encontramos en el Pinocho de Collodi. Sin embargo por lo que respecta a los valores, en algún momento cae en errores como considerar que los viejos y las personas enfermas viven mal por no poder trabajar. No obstante hay también valores positivos como el considerar la sabiduría de los ancianos y la ternura de determinados momentos en los que el sentimiento es el objeto de la educación. El éxito está en que es un libro muy humano y llega directamente a las emociones de los lectores ya que las aventuras y desventuras de su protagonista no son más que una fábula de la vida humana, del bien y del mal, de los errores y de los aciertos.
 
Es imposible hacer un estudio de todas las versiones habidas de Pinocho; pero no podemos obviar la del español Calleja, nacido en Quintanadueñas (Burgos) (1.855-1915) y conocido editor y escritor español, autor de libros de Enseñanza Primaria, de lecturas infantiles, etc. Sus publicaciones de colecciones de cuentos infantiles le han dado gran fama en el mundo hispano.

Entre sus dibujantes estaba Bartolozzi que fue quien, a petición de Calleja, recreó la figura del célebre muñeco. En la serie de cuentos de Pinocho publicados por Calleja, Bartolozzi recurre al célebre personaje de Collodi, pero le da una personalidad independiente y lo convierte en un muñeco madrileño y castizo.  El éxito lo consigue al cuidar la presentación visual de las ediciones creando para ello una magníficas ilustraciones a la vez que usa un lenguaje sencillo y tal como decía antes un gran sentido del humor. El éxito fue tan evidente que la colección tuvo una gran difusión lo que trajo la aparición de un semanario infantil que recibió el nombre de Pinocho, y que fue publicado por Calleja desde 1925 hasta 1931 con la dirección del propio Bartolozzi en su primera temporada. El estilo de Salvador Bartolozzi es el de trabajar la imagen gráfica sencilla, de líneas rectas y colores puros, muy cercana a la estética de las vanguardias del momento y que, resultó auténticamente renovadora en el panorama de la ilustración española de aquel tiempo.

Pinocho en el cine

Un medio tan importante como es el cine no podía obviar el éxito de Pinocho y así nos encontramos con que un pionero del cine, el conde italiano Giulio Cesare Antamoro, en 1911 representó sus aventuras, en un filme mudo, coloreado a mano, y con una duración extraordinaria para aquellos tiempos de 30 minutos. La película fue protagonizada por Polydor, el más destacado actor del momento. También en 1932 el japonés Naburo Ofuji produjo usando una técnica experimental, un film de muñecos animados basado en la historia de Pinocho, pero fue la versión de Walt Disney, estrenada en 1940, la que dio el gran impulso a nuevas técnicas en los dibujos de animación y la película fue el gran éxito de la factoría Disney que ya había iniciado con Blancanieves este tipo de películas. El Pinocho de Disney es la historia de una iniciacion, la de un niño inocente que se enfrenta a la sociedad. En este aprendizaje en sociedad, Pinocho adquiere un sentido moral, donde el Bien y el Mal se enfrentan. El Grillo, conciencia del niño es aquí esencial, por eso Disney le da una importancia capital en su obra. Es también una película fantástica por la intervención desde el principio del hada madrina que anima la marioneta de madera (le da un alma y vida). No deja de aparecer constantemente sea en la metamorfosis del niño en asno o el episodio de la ballena que traga primero a Gepetto y luego a Pinocho que se nos presenta inocente, ignorando los peligros y las bellezas de la vida. El niño-marioneta aprenderá a defenderse en la vida después de numerosas aventuras y desgracias que se sucederán una detrás de otra. El Grillo, siempre a su lado, como un fiel compañero, es impotente frente al mundo exterior. Las decisiones que toma Pinocho, sean buenas o sean malas, siempre son suyas. Sólo dos intervenciones del hada madrina se reflejarán en esta obra: en la apertura de la jaula de Stromboli cuando Pinocho está convertido en asno y el envío de un mensaje que descubre el lugar donde se encuentra Gepetto cuando éste está dentro de la ballena.

Actualmente Pinocho protagoniza muchos multimedia y sigue siendo objeto de adaptaciones cinematográficas como la realizada por Benigni. Pero a diferencia de la versión de dibujos animados de Pinochio realizada por Walt Disney en la década de 1940, la película de Benigni contará con actores y el propio director protagonizará el papel del muñeco con nariz larga. El actor y a la vez director, expresa el carácter vivaz de Pinocho con una interpretación basada en lo físico: carreras, saltos, gritos y cabriolas son los elementos de una caracterización eficaz, pero un poco exagerada, frenética, pero con gancho. La película es fiel al original ya que sólo se han eliminado algunos personajes (faltan, por ejemplo, la Serpiente, la Cabrilla y la Comadreja ladronas) y algunos temas (por citar sólo uno, no se insiste en la prepotencia final de Gepeto). Y así llegamos a la última versión del famoso muñeco de madera para encontrarnos con una visión futurista del cuento y en la cual Pinocho descubre la diferencia entre el bien y el mal para poderse convertir en ser humano. Es el Pinocho de los nuevos tiempos, el de las máquinas, el de la tecnología. P3K Pinocho 3000 es el título de esta versión cuyo argumento es el siguiente: Año 3000. Gepetto es un genial inventor de la ciudad de Scamboville que crea a Pinocho: un pequeño robot con la personalidad de un niño de carne y hueso. Pinocho, alegre, imaginativo, curioso, pero también testarudo e inocente, está dispuesto a cualquier cosa para conseguir su sueño: convertirse en un niño de verdad. El pequeño robot, es para el viejo y entrañable Gepetto, mucho más que una criatura creada por él, es casi el hijo que nunca ha tenido... Pinocho no deja de sorprender por sus increíbles habilidades y por su incansable curiosidad ante todo lo que le rodea. Gepetto no comprende por qué el malvado alcalde Scamboli está tan celoso de él, cuando tiene una hija maravillosa. Pero el noble Gepetto no comparte ese sentimiento de odio, más bien se compadece del alcalde, lo que, evidentemente, hace enfurecer más aún a Scamboli. Spencer, un pingüino convertido en ciborg como resultado de un experimento, vive tranquilo como mano derecha de Gepetto. Aunque no comparta las inquietudes innatas de Pinocho, Spencer suele acompañarle en sus aventuras, ofreciéndole su peculiar y divertida interpretación de la vida. A su vez, Cyberina es un ser mágico en medio de un mundo de fría tecnología, un hada buena llena de vida que sale de la nada para sacar a Pinocho de apuros y guiarlo en su intento de convertirse en humano. Como puede verse estamos delante de la más absoluta modernidad que seguro hará las delicias de nuestros niños y nos hará añorar al Pinocho de Collodi, Bartolozzi o Disney a los que ya tenemos unos cuantos años.

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