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Matilda literaria y Matilda cinematográfica

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Matilda es el título de la novela escrita por Roald Dahl y publicada en Londres en 1988 con ilustraciones de Quentin Blake y por la que su autor recibió el Premio Libro Infantil de la Federación de Grupos de Libros Infantiles.

Nuestra protagonista es una niña de cinco años llamada Matilda que vive con sus padres y con su hermano en una casa situada en una zona urbanizada para gente rica y en la que sus habitantes consideran que esa niña es algo retrasada.

Los padres de la protagonista son unas personas absolutamente mediocres que sólo saben ver la televisión, comprar, estafar y arreglarse para salir, mientras que el hermano sigue los pasos del padre siendo la viva representación del consumismo.

Inmersos en sus propios asuntos, los padres no se preocupan en absoluto de la niña y cuando lo hacen, es para decirle que no lea tantos libros y que se dedique a ver la televisión.

Como es una niña  muy inteligente, se da cuenta de que es más lista que toda su familia y, cuando se van todos a trabajar o a comprar, ella se va a la biblioteca y se hace amiga de la responsable del centro que le da libros y más libros para leer. Matilda pasa los días encerrada en su habitación, leyendo sin parar y yendo cada semana a la biblioteca del pueblo.

De igual forma que pasa con su familia, Matilda destaca entre sus compañeros de clase del colegio, un centro llamado Crunchem, "un edificio tristón de ladrillo". En el centro educativo, Matilda recibe clases de la señorita Honey que en seguida se da cuenta del potencial de la niña, y ésta recomienda a la directora,  la señorita Trunchbull, que la cambie a una clase superior, a lo que la directora se niega. 

A partir de ese momento la novela se introduce en un torbellino de acciones en las que la niña va mostrando sus habilidades que alcanzan el clímax cuando el padre y, con él la familia, tiene que marchar del lugar para no ser condenado por estafador. De este modo, Matilda es abandonada en manos de la señorita Honey.

Con este argumento Roald Dahl retoma, a su manera, la historia de la pobre Cenicienta, con una hada madrina en forma de profesora. Nos presenta a una niña que viviendo en unas circunstancias de abandono emocional por parte de su familia, en lugar de sentirse triste, sale adelante con el poder de la imaginación, su gran capacidad de razonamiento y, sobre todo, sumergiéndose en las  extraordinarias historias que cuentan los libros que cada semana le presta la bibliotecaria.

La afición de Dahl a los juegos de palabras está presente en la novela lo que hace que la comunicación con el lector sea muy fácil ya que, además, da a sus textos un ritmo narrativo acelerado, divertido y absurdo que encaja perfectamente con la protagonista Matilda.

Una de las características de Roald Dahl es que no hace distinción entre niños y adultos, es decir, cuando cuenta una historia a los niños no lo hace como si éstos fueran tontos  ya que él tiene muy claro que no lo son y son capaces de ver y entender muchas cosas que a los adultos se nos hace difícil entender. Tal vez sea ésta la razón por la que los libros de Dahl triunfan y sean leídos con el mismo interés por niños y adultos.

La niña es el motor que le da sentido a lo absurdo, la que nos permite ver una ridiculez detrás de otra vertidas de un modo tan sumamente lógico que son entendidas como algo absolutamente humano. Por eso no es de extrañar que al leer el libro salgan al exterior los sentimientos de los lectores y que éstos se identifiquen con la protagonista hasta conseguir que uno se sienta "un poco Matilda", aprendiendo de las cosas negativas y disfrutando de las positivas.

Tuvo tal éxito este libro que probablemente sea el más conocido y popular de Roald Dahl dentro de toda su producción literaria. Será por eso que el actor y director, Danny de Vito, se propuso en 1996 hacer una recreación cinematográfica de la obra. El director de cine dibujó una Matilda que, en espíritu, se asemejó a la protagonista del libro de Dahl, algo que no sucede con frecuencia.

Y si en el libro se nos muestran muchos de los males de la sociedad actual, como la no participación de los progenitores en la educación de los hijos, o el creciente consumismo que impera socialmente, en la versión cinematográfica, además, las imágenes permiten acentuar mucho más estos hechos ya que Danny de Vito supo dar los matices esperpénticos precisos a la figura del padre, de la madre, del hermano y de la señorita Trunchbull. De este modo, la fama y popularidad del libro se vio incrementada con la película  que, con el paso del tiempo, al igual que el libro, no ha perdido actualidad y tanto uno como otra siguen leyéndose y visionándose.

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