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Experiencias

El álbum ilustrado y el trabajo en el aula
Mª Pilar Sánchez

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Un congreso sobre LIJ es siempre un buen lugar en el que exponer buenas prácticas sobre el trabajo en el aula. En este caso se expone un resumen de una experiencia sobre el álbum ilustrado.

Habiendo asistido a un Congreso sobre Literatura Infantil y Juvenil y oír la ponencia de Susana Edith Pilikauskas y Laura Fabiana Rodríguez, quise poner en práctica lo que ellas expusieron y por eso ésta es una experiencia que pretendió crear un espacio propicio de lectura y en él animar a los chicos y chicas a experimentar con el libro-álbum como la interconexión de códigos: imagen y palabras, en donde las palabras no pueden existir independientemente y la imagen toma un lugar propio de protagonismo: dando un significado al texto, ya que no funciona como elemento decorativo sino que ocupa un lugar dentro del argumento mismo.

Nuestra experiencia nos permitió comprobar que no sólo es una opción a recomendar, sino que descubrimos que compartir el libro-álbum enriquece la mirada de quienes participamos de la escena lectora.

En la escuela en donde trabajo, organicé una actividad de animación a la lectura con alumnos de 5º de Primaria, con el único objetivo de leer, presentar algo novedoso, basado en la imagen, más concretamente el álbum ilustrado, a la vez que observar sus reacciones ante algo nuevo y diferente, escuchar sus opiniones, ver qué pasaba y hacer toda una serie de reflexiones sobre lo que es la imagen y el valor que esta tiene dentro del texto. Trabajamos con un cuento tradicional, en este caso fue "Caperucita Roja" con ilustraciones de Leicia Gotlibowsk.

Lo primero que les pregunté fue qué se podía hacer con el libro; está clara cuál fue la respuesta: leerlo y así lo hicimos, que lo leyeran. Entonces me di cuenta que, por lo general, la idea de libro es: para leer. Ésta suele ser la idea general; pocos piensan que un libro se puede tocar, manipular, y, sobre todo, cuando está lleno de ilustraciones, mirar.

La sorpresa del alumnado fue en aumento conforme iban pasando las páginas ya que para ellos aquellas ilustraciones nada tenían que ver con lo que conocían del cuento hasta ese momento. Les llamaba la atención el vestuario, las caras, la casa e, incluso, la forma del pelo…No relacionaban las imágenes que observaban con las que ellos recordaban de su representación de Caperucita: critican los vestidos, los peinados, los rostros, la casa…

Mi pregunta fue: ¿Qué os parece esta versión del famoso cuento? Las respuestas fueron para todos los gustos, pero en todas había sorpresa, descubrimiento de una nueva forma de ver algo tan tradicional como es el cuento Caperucita Roja. Y empezaron a dar una nueva intención a las imágenes, descubrieron que con algo tan tradicional, la imaginación, en este caso de la ilustradora, hacía el cuento algo diferente y novedoso. Los estereotipos se rompían y las imágenes permitían que cada alumno diera su propia interpretación a la historia. Y como era de suponer, hubo cambios de impresiones sobre lo que cada uno opinaba, se discutían las diferentes opiniones y todos salimos enriquecidos de la sesión de trabajo.

Como bien se dice en (Arispe y Styles) "El lector empieza por el conjunto, mira los detalles, después regresa a la imagen completa y el proceso empieza de nuevo", y esto es así, es una característica propia cuando se lee álbum ilustrado.

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