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Heroínas en la Literatura Infantil y Juvenil: Celia
Amparo Vázquez

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Si en los números de mayo y junio hemos visto dos personajes entrañables que nos muestran muchas facetas de la sociedad actual a través de la fantasía, con Celia vamos a adentrarnos en la misma sociedad actual pero partiendo de un mundo mucho más real. Además si nuestras dos anteriores heroínas nacían en Alemania e Inglaterra, la tercera nace en Madrid, en la mente de Encarnación Aragoneses Urquijo, más conocida como Elena Fortún (1886-1952).

Los lugares en los que vivió la autora siendo niña son los que vamos a encontrar en la vida de Celia: Madrid y Ortigosa del Monte, Segovia. 

El momento histórico y social en el que vivió la autora de Celia es el que se refleja en toda su obra (familia burguesa, con todas las connotaciones de los años de pre-guerra, los sentimientos religiosos, las normas educativas y la estructura familiar) y puede ser considerado en la actualidad como un valioso documento histórico, hoy que tanto se habla de la memoria histórica.

 Elena Fortún fue miembro del Lyceum Club, asociación de mujeres ajena a tendencias políticas o religiosas, y eso le permitió ver todos los cambios que necesitaba la sociedad y reflejarlo en sus obras, siendo una defensora del papel de la mujer en esa época de nuestra historia. Su forma de pensar la llevó, al acabar la Guerra Civil Española, al exilio en París y en Buenos Aires, volviendo a Madrid en 1948 y muriendo en la capital en 1952.

Celia aparece por primera vez en 1928 en la revista Blanco y Negro y convive durante mucho tiempo con otro personaje, Antoñita la fantástica, creada por Borita Casas.

Celia inicia su andadura a la edad de siete años, y sus aventuras y desventuras se prolongan hasta su adolescencia y etapa adulta. Junto a Celia que siempre está presente en las aventuras, a veces aparecen otros personajes, pero éstos siempre están íntimamente relacionados con ella (hermanos, primos, Cuchifritin, Matonkiki, las mellizas, Teresina, Mila...), con la característica de que todos siguen las mismas etapas que Celia: de la niñez a la adolescencia, y aunque no sean protagonistas, van apareciendo en diversos momentos.

Como niña que es, Celia tiene una visión del mundo que expresa de forma muy real y sin tapujos, sin influencias ni condicionamientos sociales. Es una niña sincera, ingenua y con una fantasía desbordante en la que la lógica infantil nada tiene que ver con la de la sociedad. Con esa fantasía está convencida de que su madre es un hada que la protegerá siempre y de que su gata puede entender lo que ella le habla porque es muchas veces su confidente al igual que sus juguetes. Evidentemente su modo de ver las cosas nada tiene que ver con cómo las ven los adultos.

 Hay que destacar en la obra de Elena Fortún el papel que juega el entonces llamado “servicio”, propio de las familias acomodadas, y que eran aquellas personas que se encargaban del cuidado de la casa y también de los niños, sobre los que tenían una gran influencia debido a la cantidad de tiempo que éstos pasaban con ellas y de las que recibían cariño y aprendizajes para lo que luego sería la vida. Esto lo vemos claramente en Celia y sus diversas aventuras.

Al igual que ocurre con Momo o con Matilda, en Celia también vamos a ver una crítica a la actitud que los adultos tienen para con los niños y para el mundo que los rodea: esa incapacidad para escuchar, para ver, para saber disfrutar con las cosas del día a día y, en cambio, estar continuamente en un mundo en el que la rutina y la prisa les roban el tiempo.

El mundo interior de Celia, como el de la mayoría de los niños, es un mundo de fantasía y de magia, un mundo en el que la rutina no existe porque el asombro y el entusiasmo lo llevan dentro.

Y si bien las primeras aventuras de Celia nos la muestran como la niña de clase acomodada, con algún problema en el colegio dada su fantasía y su peculiar y divertido modo de ser, hay un libro que la autora dejó sin terminar y que con fecha de borrador de 1943, fue editado en 1987. Es un libro del que ya sólo el título nos pone en la pista de lo que vamos a poder leer Celia en la revolución. En él, la autora, Elena Fortún a través de Celia nos lleva a lo ocurrido desde el principio hasta el fin en la Guerra Civil Española y el personaje, todavía una niña, deja la fantasía para explicar ese momento histórico con todo lo que en una guerra hay, realmente, de tragedia.

Aunque el texto no está terminado en todas sus diferentes partes, la narración queda completa porque en ella se incluyen todos los hechos de la capital durante la guerra. Al final, Celia decide marcharse de España para reunirse con su padre que ha tenido que huir a Francia por defender la República.

Ahora que el tema de la memoria histórica está tan presente, la lectura de Celia en la revolución sería una excelente lectura porque nuestra juventud desconoce los hechos que se narran en este libro cuyos capítulos hablan por sí solos: “Madrid, 25 de Julio”, “El Hospital Militar de Carabanchel”, “Evacuación”, “Noviembre 1936”, “Febrero 1937”, “Hambre y bombas”, “La evacuación de Madrid”, “Valencia. Septiembre 1937”, “Albacete”, “Barcelona. Navidad”, “Enero 1938”, “La guerra totalitaria”, “La vuelta”, “Primavera en Madrid”, “Hambre”, “Se ha perdido la guerra”, “Valencia” y “Adiós”.

Así desde el capítulo “Noche de Reyes” hasta el que se titula “Adiós”, cuarenta y cuatro historias divertidas, críticas y atrevidas se presentan al lector para que conozca a esta niña que fue la delicia de miles de niños en la España anterior y posterior a nuestra guerra y que, hasta el momento, sigue siendo la heroína de LIJ en España.

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