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La voz de la mujer en la literatura
Amparo Tello

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La escritora peruana, Amparo Tello, residente en Ann Arbor (Michigan, EE.UU), expone en su artículo la visión que tiene de la Literatura femenina actual.

Como escritora, siempre he tenido interés por investigar cuál ha sido el papel de la mujer en el mundo de la Literatura, no tanto en las literaturas antiguas como en lo que podríamos llamar el mundo actual. No olvidemos que en este siglo las mujeres han producido la mayor de las revoluciones, y el arte y la literatura no han sido ajenos a estas condiciones.

 ¿Qué papel representa la mujer, hoy, ahora, hace cien años en un mundo en el que era el hombre el que dominaba y la mujer empezaba a querer ocupar el lugar que le correspondía  en la sociedad? Como bien dice la editora catalana Esther Tusquets: "La literatura es, posiblemente, dentro de las artes y las profesiones liberales, el ámbito al cual entra antes la mujer. Escritoras como Jane Austen, George Eliot o las hermanas Brontë, abrieron un camino allá por el siglo XIX que no ha parado de ensancharse  y llenarse hasta hoy en día. Muchas mujeres pasean y circulan por él; porque también desde el siglo XIX, son legión las mujeres que consumen literatura, hecho, que por otra parte, no pasa por alto a los editores y el resultados son coleciones y colecciones que se dirigen a hipotéticas o reales compradoras."  

Tal como dijo en su momento la escritora Virginia Wolf, la mujer accede a la literatura antes que a otras actividades creativas porque para escribir no es preciso un título académico, ni unos conocimientos especializados, Todos sabemos que la única forma razonable de aprender a escribir es leer antes todo aquello que los otros han escrito. Tampoco es preciso abandonar el hogar, ni adaptarse a un horario riguroso y por todo material no se necesita otra cosa que una pluma, lápiz o bolígrafo y unas hojas de papel y, si bien hoy en día, el ordenador es una buena herramienta de trabajo, no es imprescindible y por lo tanto sigue siendo un arte extraordinariamente asequible. Siguiendo a Tusquets "Para escribir una novela o un poema, o para pintar un cuadro, no es necesario, excepto a nivel íntimo y personal, más que los demás crean en ti y te otorguen su confianza, es decir que compren tus textos y que por lo tanto arriesguen su dinero en tu persona; pero ni siquiera eso es necesario". Se puede visitar la biblioteca y escoger libros sin necesidad de comprarlos.

 Al presentar una referencia de mujeres escritoras para el este trabajo, me centraré en el mundo americano y en el europeo, donde se encuentra una lista importante de ellas: Desde Alfonsina Storni, Emily Dickinson o Sor Juana Inés de la Cruz, pasando por Gabriela Mistral, Idea Vilariño o Teresa Wilms hasta llegar a las actuales Isabel Allende, Mª Elena Walsh o Norah Lange entre otras. Marguerite Yourcenar, Virgina Woolf, Marguerite Duras, Anais Nin, Francois Sagan y muchas muchas más, unidas por el esplendor de sus sueños, muchas veces por la amargura de sus experiencias y en todas ellas por su inconformismo, forman una saga de escritoras que evidenciaron la cara oculta de la extraña moneda de las existencias. A todas estas escritoras se les mira con cierto miedo y se les connota como un fenómeno extraño. Sin embargo, las mujeres desde siempre escribieron en diarios la experiencia de ser mujeres y de vivir en un mundo de hombres.

En el contexto literario actual, sobre todo el latinoamericano, encontramos en muchos casos un reflejo de la actualidad oprimida por la política y por el hambre. Las escritoras se refieren a todo tipo de temas, ya no sólo al amor perdido o el amor feliz. Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz, habla en sus discursos de la importancia de la educación en los países en vías de desarrollo y de la situación política mundial. En cada cultura las voces de la mujer se alzaron y se alzan y protestan, cantan y danzan al compás de las palabras y los trabajos de narrativa. La palabra ha ido y va por campos y ciudades en boca de cuenteras, inventoras de leyendas y canciones de cuna que se cantan o recitan; va en las novelas, en los libros de aventuras y en cualquier manifestación literaria.

Opino, y en esto me uno a muchas otras voces, que desde el punto de vista literario no hay diferencia alguna entre la obra de un hombre y la de una mujer. Esta distinción era más notoria en la época en que la mujer era educada para las labores hogareñas, para ser madre y cocinera. Esa época pertenece a siglos pasados, por lo cual las mismas escritoras actuales consideran que: "Se hablará de literatura femenina mientras la mujer sólo se intente considerar como "Mujer escritora" y no simplemente como "escritora".

En España y muchos otros países existen varios ejemplos de esto, las escritoras tenían que usar seudónimos para que se les reconociera. Por citar a alguna tenemos a Cecilia Bhöl de Faber, que tenía que firmar como Fernán Caballero para que le dejaran publicar sus escritos. Con el paso de los años, estas barreras se han ido eliminando poco a poco, tomando como ejemplo a Gaby Brimmmer, cuya parálisis cerebral no le impidió convertirse en escritora famosa.

Últimamente se han llevado a cabo, en todo el mundo, muchas reuniones de mujeres que participan activamente en la literatura. En Colombia se realiza una reunión desde hace 10 años llamada "Una sola palabra y se derrumban milenios de prejuicios" en el museo Rayo de Roldadillo. En España las escasas editoras, ser reúnen para sumar esfuerzos y estudiar las posibilidades de abrir nuevos campos editoriales. Mientras, aumenta en proporción geométrica el número de escritoras que triunfan plenamente y que ocupan los primeros lugares: Almudena Grandes, Elvira Lindo, Soledad Puértolas, Montserrat Roig, Rosa Montero, Isabel-Clara Simó o Lucía Extebarría son sólo algunos de los nombres que se unen a los ya conocidos y consagrados de Ana Mª Matute, o Carmen Martín Gaite, por poner un ejemplo.

En Argentina, los talleres de creación literaria están marcando la pauta a nivel mundial de lo que han de ser este tipo de talleres y en los que las mujeres tienen un papel protagonista. Son muchas las actividades de creatividad que surgen y muchos de alta calidad de manera que este digamos "producto" se está exportando a otros países y los modelos argentinos sirven de modelo para la puesta en marcha de talleres literarios en otros países como es un ejemplo España donde la escritora argentina Zulema Moret ha hecho escuela y su taller de escritura creativa es uno de los de mayor impacto. A manera de ejemplo y porque los conozco personalmente, me parecen interesantísimos los talleres que la escritora Adriana Agrelo está llevando a cabo en Buenos Aires.

En México, en el estado de Guadalajara también se llevan a cabo reuniones de esta naturaleza y conferencias como la impartida por Elena Poniatowska llamada "Las mujeres que escriben" en la Universidad de Guadalajara, son una forma de favorecer la participación de la mujer en el mundo literario. Este tipo de actuaciones facilita la idea de que la literatura no tiene sexo, que se olvide la idea de escritor-escritora, y que se tome en cuenta que tanto hombres como mujeres tienen necesidades que expresan por medio de la literatura.

Me gustaría, por último hacer una referencia al papel que la mujer está haciendo en la literatura cibernética. Una vuelta por Internet, nos pone de manifiesto el importante papel que la mujer está tomando en el mundo de las nuevas tecnologías y muy concretamente en el de la literatura digital. Son múltiples los poemas, cuentos, narraciones, novelas, ensayos y toda la posible producción literaria que encontramos navegando por la Red y que proceden de mano femenina.

Me gustaría acabar el artículo con una cita de la escritora mexicana Elena Poniatowska.

"Las escritoras de hoy hemos abandonado la literatura de confesión".

Elena Poniatowska.

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