Libro del mes
Soledades
Neus Moscada
Título:Soledades.
Autora: Neus Moscada.
Ilustradora: Chiara Fatti.
Editorial: OQO.
ISBN: 978-84-987-1052-6
Año y lugar de edición: 2008, Pontevedra.
Número de páginas: 36.
Edad: A partir de 6 años.
Abrir un libro es siempre una sorpresa. Es cierto que la portada ya nos dice algo; pero muchas veces lo que nos dice o nos imaginamos que nos dice, nada tiene que ver con lo que luego nos encontramos al leerlo, por eso siempre abrir un libro es una sorpresa.
Algo de esto ocurre con “Soledades”, un libro de Neus Moscada con ilustraciones de la italiana Chiara Fatti editado por OQO.
Una portada de fondo rojo con el título en la parte superior y un eje vertical ocupado por una niña sentada cogiendo con una mano su muñeco de peluche mientras sus ojos nos dan la impresión de estar absorta en sus pensamientos. Título e imagen nos convidan a pensar en una nena que está sola y guarda una cierta pena. Y nos adentramos en el libro algo intrigados en cuáles serán las soledades de esta pequeña criatura.
“Hay ratitos que me gusta estar sola…” es el texto que nos recibe, sólo esa corta frase para toda una página y, en la siguiente una ilustración en la que nuestra niña viene de un camino que se pierde en el horizonte. Y nos sorprendemos. No es muy corriente que una niña pequeña diga algo semejante.
Al pasar la página se empieza a desvelar el secreto “…porque sólo estando sola…”. No vamos a ser nosotros quienes rompamos la magia de este libro que sigue siempre el mismo esquema: texto en la página de la izquierda e ilustración en la derecha, aunque en algunos momentos encontraremos ilustración en doble página; pero siempre el texto que sigue la narración lo encontraremos a la izquierda. Un texto en el que las metáforas y las prosopopeyas hablan por sí solas y lo convierten en una auténtica prosa poética.
Nuestra niña protagonista de la historia nos va explicando lo que percibe y lo que siente y lo hace en primera persona. Y la anáfora “...porque estando sólo estando sola...) va dando entrada página a página a que vayamos descubriendo todo un mundo de sensaciones y vamos viendo las muchas posibilidades que tiene el estar solo: el dibujo, la música, las letras, el pelo...¡tantas cosas! ¡tantas posibilidades! Nos sorprendemos de todo lo que la niña nos va enseñando a ver, a sentir y poco a poco, conforme pasamos las hojas del libros, nuestro concepto de la soledad va cambiando y hasta podemos filosofar sobre el binomio soledad-libertad para acabar dándonos cuenta que gracias a la niña que le gusta estar sola a ratitos podemos hacer un cuadrado: soledad-libertad / compartir-compañía.
Puede parecer imposible que un libro dirigido a lectores de 8 a 12 años pueda hacernos reflexionar sobre tantas cosas por eso consideramos que es un libro para cualquier persona que sepa leer. Y los pequeños que todavía no saben leer también disfrutarán si se les lee el libro porque al escuchar el texto y contemplar las imágenes comprenderán perfectamente lo que se está diciendo.
Y si el texto es una delicia las ilustraciones son ya no sólo originales sino que también están cargadas de delicadeza y con una creación plástica en la que nos encontramos lo que en arte se conoce como inversión de fondo-figura. En “Soledades” llama la atención que el primer plano siempre ocupado por la niña es en blanco y negro trazado a lápiz, mientras que los fondos son los que reciben el color: naranja, rojo, amarillo, azul...; sólo la primera y la última ilustración tienen el fondo blanco y dos motas de naranja en la cara de la niña para marcar los mofletes y es que el libro es circular tanto en el texto como en la ilustración, que viene marcada por las sinestesias que permiten experimentar sensaciones de una modalidad sensorial a partir de la estimulación de otra distinta, de ahí que esto resulte fácil por la magnífica conjunción de sentimientos y sensaciones que encontramos en la lectura de “Soledades” ya que texto e ilustración son la misma cosa, siendo diferentes.
No podemos tampoco dejar de referirnos a la tipografía porque también tiene aspectos interesantes y que nos acercan todavía más a la protagonista narradora. De nuevo un binomio, esta vez el de narradora-protagonista. Si en las páginas de texto la niña va justificando el porqué le gusta estar sola a ratitos, en las páginas de ilustración siempre ella no narra, habla, dice frases cortas, siempre sólo una por ilustración en las que unas veces afirma, otras interroga, otras exclama…, dirigiéndose al juguete que la acompaña en cada ilustración; pero el lector se puede quedar con la duda de si es a él a quien la nena está hablando. ¿Es el mensaje subliminal que autora e ilustradora mandan al lector para que reflexione sobre su propia soledad y descubra que el contenido negativo que generalmente le damos a la palabra “soledad” puede variar y tener aspectos positivos?
¿Cómo distinguir la narración de la conversación de una manera gráfica? La respuesta la dan las autoras por medio de una tipografía distinta. Empleo de la letra cursiva para la conversación y letra scrip para la narración.
De la edición nada nuevo podemos decir ya que el sello de calidad de OQO es de sobra conocido. El libro está encuadernado en tapa dura, el formato es muy manejable, papel de muy buena calidad y una magnífica impresión. Un libro que recomendamos a mayores y pequeños.
