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Libro del mes

La merienda del Señor Verde
Javier Sáez Castán

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La única y verdadera leyenda del cabellero contada por el dragón

Título:La merienda del Señor Verde.
Autor: Javier Sáez Castán.
Ilustración: Javier Sáez Castán.
Editorial: Ekaré.
ISBN: 978-84-934-8635-8
Año y lugar de edición: 2007, Caracas (Venezuela).
Edad: Todas las edades.


Interesantísimo libro con una apuesta nada fácil en la que Javier Sáez juega con los colores sin mezclarlos. Un álbum con intriga, referencias al arte y que se recomienda por sí solo.

La merienda del señor Verde, es un álbum ilustrado en el que lo real y lo mágico van de la mano. No es fácil su interpretación si antes no ha habido alguna referencia a Magritte, el pintor belga surrealista, famoso, entre otras muchas cosas, por sus pinturas de hombres con bombín.

Abrir las páginas de “La merienda del señor Verde” es reencontrarnos con esos hombres con bombín; pero, en este caso, Javier Sáez, admirador del pintor belga, nos presenta seis personajes y cada uno de un color: azul, pardo, amarillo, negro, púrpura y, por supuesto, verde.

Cada uno de ellos vive en un mundo en el que sólo existe el color del que son ellos. No conocen otros colores, cada cual el suyo. De pronto, un día, el Sr. Verde  invita  a los Señores de Colores a tomar el té, y en la invitación les dice: 'tengo algo muy importante que mostrarles'.

Así pues los señores Colores se ponen en marcha cada uno desde su lugar destino a la  casa del Señor Verde. Y de nuevo nos vamos a encontrar la  presencia de Magritte en los árboles  con los que Javier Sáez ilustra el bosque en el que se encuentra la casa del  anfitrión  ya que las imágenes representan motivos únicos y centrados, dando especial relevancia al objeto, en este caso los árboles; unos árboles verdes, extremadamente altos, geométricos, casi fantasmagóricos, en los que el grueso  tronco acaba en bifurcaciones como pies  que se enraízan en la tierra.

Los hombres van llegando en diferentes medios: andando el amarillo, en coche de los años 40 el púrpura, del cielo en globo con una escalera el señor azul, sale de la tierra el señor pardo y cuando ya están todos aparece en un caballo negro montado por el señor negro que va leyendo un periódico. Y de nuevo Magritte se nos hace presente cuando los cuatro señores de espaldas, exactamente iguales con sus bombines contemplan la llegada del jinete.

En la doble página los cinco señores colores, vestidos igual, con la misma cara todos, cada uno de su color y sólo diferentes en el color de la ropa, los guantes y el paraguas, se preguntan dónde estará el señor verde mientras un caracol se pasea por el parterre. Es entonces cuando aparece el anfitrión, la misma cara que sus invitados, con una bandolera llena de hojas y tocando un picaporte que hay en un árbol y que lo forman hojas y alguna oruga. Como se puede apreciar el surrealismo vuelve a estar presente. Los hombres de colores  están  clonados y el paisaje del bosque también.

El señor Verde corre una cortina del salón en el que vemos un teléfono años sesenta, una estilográfica y una nota con la misma letra que Magritte empleaba en sus cuadros. Entran por un pasillo oscuro para llegar a una puerta, detrás de una cortina, en la que escrito en latín pone: “Aviso a los señores colores: ¿Se atreven a descubrir el verdadero color de las cosas?  Crucen la puerta y lo verán. Pero recuerden: se trata de un viaje sin retorno”.

Se atreven y cada uno con la llave de su color abre una de las seis cerraduras. La puerta de abre y los seis clonados del bombín muestran su asombro. ¿Qué había detrás de la puerta…?

No desciframos el secreto cada cual que saque sus conclusiones, que deje volar la imaginación y dé paso a la fantasía. Lo que sí podemos decir es que es una historia divertida además de  enigmática y divertida en la que cada lámina requiere ser observada muy detenidamente porque hay encerrados pequeños secretos. Una historia   con la que, suponemos, Javier Sáez Castán, (Huesca, 1964), autor e ilustrador de la misma, ganador de diversos premios de ilustración,  ha querido rendir homenaje a Magritte, pintor al que él admira.

La narración es  muy visual, con muy poco texto y una tipografía de muy fácil lectura para primeros lectores que necesitarán de un mediador o mediadora que les hagan captar todo el mensaje, aunque el final lo van a entender sin ninguna ayuda.

La apuesta de Ekaré en este álbum es digna de elogio.Muy buena la edición en tapa dura y un formato manejable y de buen tamaño. La ilustración de la portada ya deja entrever el misterio que la historia encierra.

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